El Bueno, el Malo y el Liquidador

El Bueno, el Malo y el Liquidador

Llegó como Papá Noel, en diciembre. Con su pinta de bonachón y de buena papa creímos que traía buenas nuevas desde Bogotá para el doblemente trajinado y glorioso. Pero el agente liquidador del Cúcuta Deportivo Arturo Acosta Villaveces no puede hacer milagros a pesar de su pinta. Lo primero que hizo cuando arribó a nuestra ciudad este primero de diciembre fue cumplir con su misión: embargar los bienes del club en desgracia ya desafiliado de la Dimayor y en proceso de liquidación, noticia que en exclusiva lanzó al mundo en vivo y directo Tvcucuta.com. Esta triste historia rojinegra es otro capítulo para El Bueno, el Cúcuta, El Malo, el innombrable y el liquidador. Luego de la diligencia de embargo concedió en la tarde de ese mismo martes «negro», una rueda de prensa donde dijo mucho pero no dijo nada. En medio de tantas cosas malas por las que pasa nuestro amado equipo, Villaveces dijo unas palabras que a todos nos quedaron sonando y que se convertirían en la noticia y en un bálsamo en medio de la tormenta: «Vamos a terminar el año con Reconocimiento Deportivo». Recordemos que el reconocimiento deportivo está suspendido por el Ministerio del Deporte, ustedes ya saben porqué. El liquidador es un hombre de frases, y en una segunda dejó ver lo que aparenta ser en lo poco o mucho que le vimos o notamos: «Me gusta componer y arreglar». Luego dijo otra que nos bajó la caña: » Aquí estamos todos desenfocados». Mejir dicho, el viejo refrán bíblico reza que Por Sus Obras los Conoceréis, pero como el liquidador no ha podido hacer mucho, por sus palabras lo estamos conociendo. Acosta Villaveces es cumplidor de su misión, habla con tono amigable, expresa supuesta sinceridad, habla bonito, es componedor, pero lo que más nos gustó es que es REALISTA, y la realidad hoy es que estamos «liquidados». La verdad es que el comisionado del gobierno nacional podrá si hablar bonito pero sabe que estamos al borde del abismo.

Acosta Villaveces, hizo lo suyo en Cúcuta, vino a cumplir su misión y la hizo, y por ahí derecho nos dio un afable espaldarazo de amistad, de fe y fortaleza, como debe hacer un buen papá, con garrote y zanahoria.

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